No envíe a sus Patos a la escuela de las Aguilas

No envíe a sus Patos a la escuela de las Aguilas

La primera regla de la Administración es “No envíe a sus patos a la escuela de las águilas”. ¿Por qué? Porque no funcionará. A las buenas personas se les encuentra, no se las convierte. Cada uno puede cambiarse a sí mismo, pero usted no puede cambiar a otra persona. Si usted quiere buenas personas, usted tendrá que buscarlas, no motivarlas a ser buenas personas.

No hace mucho vi un aviso de una página en un diario de New York sobre una cadena de hoteles. La primera línea del aviso decía, “Nosotros no le enseñamos a nuestra gente a ser agradable” lo que me llamó la atención. La segunda línea decía, “Nosotros contratamos gente agradable”. En ese momento pensé, “que idea tan inteligente!

La Motivación es un misterio. ¿Porque algunas personas se motivan y otras no? ¿Porque un vendedor hace su primera visita a un prospecto a las siete de la mañana y porque otro vendedor visita a su primer prospecto a las once de la mañana? ¿Porque uno empieza a las siete y otro a las once? Sinceramente no lo sé. Llámelo “misterios de la mente”.

Yo doy conferencias a miles de personas a la vez. Uno de los asistentes se para y dice, “Voy a cambiar mi vida”. Otro asistente sale de la sala con una mueca en la cara y dice, “ya antes había escuchado estas tonterías”. ¿Porque sucede esto?

Un hombre exitoso le dice a miles de personas, “Yo leí este libro y me puso en el camino hacia el éxito”. Adivinen ¿cuántos de esos miles saldrán y comprarán el libro?

Respuesta: muy pocos. ¿No es increíble?

¿Porque no cada uno saldrá a comprar el libro? Misterios de la mente…

A una persona usted tiene que decirle, “Sería mejor que pararas un poco, no puedes trabajar tantas horas, hacer tantas cosas, correr, correr, correr. Te va a dar un ataque cardiaco y morirás”. Y a otra persona usted tiene que decirle, “¿Cuándo es qué vas a asistir al entrenamiento?”

¿Cuál es la diferencia? ¿Porque no todos se esfuerzan por ser prósperos y felices?

Déjelo como uno de los misterios de la mente y no gaste su tiempo tratando de convertir a los patos en águilas. Busque personas que ya tengan la motivación y la voluntad de ser águilas y luego simplemente permítales volar.

Éxitos,
Jim Rohn

 

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